Hay una historia de Luz y Fuerza que es algo más
que cronología, es una historia de testimonios de lucha y de
realizaciones materiales.
Edificios y locales, sindicales, barrios enteros con
miles de viviendas, cooperativas de servicios múltiples y
proveedurías de consumo, campos de recreo, servicios
asistenciales y sociales alcanzando a los trabajadores
activos, sus familias y los compañeros jubilados y pensionados
con la más amplia cobertura que se conozca en el país. Todo
ello completado con una red de hoteles dedicados al turismo
social.
Estas
expresiones físicas de la estructura sindical se desarrollaron
a partir de la firma del primer Convenio colectivo de Trabajo
en 1948.
El
Sindicato de Luz y Fuerza nació un mes de octubre, como nació
en octubre la Soberanía Política, la Independencia Económica y
la Justicia Social, como banderas de un movimiento político
que procuró el bienestar material y espiritual de los
trabajadores.